Asentada
sobre el solar que ocupaba el templo visigodo de El Salvador. De estilo
románico, fue fundada en 1139 por el rey Alfonso VII. En el último
tercio del S. XII se aprecia el cambio al estilo gótico.
Su planta es de cruz latina con crucero, tiene tres naves de cuatro
tramos y tres ábsides que, en el S. XVI, se sustituyeron por
una cabecera gótica. La nave central adoptó el sistema
gótico de bóveda de crucería simple
La parte arquitectónica más original es su cimborrio de
inspiración bizantina. De la época románica se
conservan tres estructuras: la Portada del Obispo, única que
perdura de las tres originales, la Cúpula y la Torre. La fachada
principal fue dañada por un incendio en 1591. Se restauró
a comienzos del S. XVII al estilo clasicista.
Portada del Obispo: obra monumental. El templo poseía originalmente
tres fachadas. Ésta es la única que se conserva.
La Cúpula: gallonada, recubierta de escamas y apoyada sobre cuatro
torrecillas. Motivo por el que la Catedral es famosa. Evoca la forma
de las cúpulas bizantinas.
La Torre: de planta cuadrada con las esquinas reforzadas a modo de contrafuertes.
Consta de cinco cuerpos. Los arcos son de medio punto, sujetos sobre
columnas.
En el interior destaca la sillería del coro realizada por Juan
de Bruselas y la decoración de las capillas.
Las riquezas internas de la catedral son de enorme valor, pero todas
posteriores al período románico.
En el Museo Catedralicio anexo se exhibe una impresionate colección
de tapices flamencos.