Se
encuentra en el centro del casco antiguo camino de la Catedral.
Perteneció
a la Orden de los Caballeros de San Juan.
Por
su altura podemos sospechar la inminente llegada del estilo gótico.
Es
una de las iglesias más notables y conocidas de la ciudad. Se
conserva sin muchas modificaciones.
Su
pórtico meridional es uno de los mejores del románico
zamorano. Está finamente labrada y posee una rica ornamentación.
Tiene cuatro archivoltas, ligeramente apuntadas, que descansan sobre
otras cuatro columnas.
Su
ábside tiene cuatro columnas contrafuerte.
En
su interior la nave aparece desnuda y muy esbelta, con larguísimos
fustes sin capitel. Resalta su ábside con ventanas.