El
suceso histórico al que está ligadado esta iglesia es
el trágico acontecimiento del Motín de Trucha acaecido
en 1158. El siervo de un noble quiso comprar en el mercado una trucha,
fuera del tiempo reservado a los nobles y dedicado a los plebeyos, y
como consecuencia hubo una grave revuelta. El pueblo se sublevó
por esta intromisión de la nobleza prendiendo fuego a la iglesia
cuando se hallaban reunidos los nobles. A resultas de ello perecieron
todos. Temerosos del duro castigo que pudiera imponerles el rey de León
Fernando II, los zamoranos sublevados huyeron de la ciudad para refugiarse
en la frontera portuguesa. Tras la amenaza de despoblar la ciudad y
asentarse en Portugal, el rey accede a las peticiones de los burgueses
y les pone la condición de que reedifiquen Santa María
"la Nueva".
En su origen tenía tres naves.
En su exterior destaca el ábside mayor redondo y los laterales
rectos. Esta cabecera es singular dentro de los ábsides zamoranos.
Junto a la puerta principal, detrás de una reja, se encuentra
una "huesera" donde se acumulaban los restos que se extraían
tras la forzosa reutilización de los enterramientos que se realizaban
dentro de la iglesia.