La
iglesia de Santo Tomé es una de las más antiguas de Zamora
fundándose
en 1106 en los Barrios Bajos. Posee las pruebas documentales más
antiguas de la ciudad.
Por algunos de sus rasgos y por su estructura muestra aspectos de especial
valía con algunos detalles muy arcaicos como varios de sus arcos
que se cierran en herradura, siguiendo la tradición mozárabe.
En un principio constaba de tres naves que fueron suprimidas cuando
se unificó el interior en el siglo XVIII.
La fachada oeste fue rehecha enteramente y sobre ella se alza una espadaña
realizada en 1832.
La puerta norte es la única original que perdura. Está
formada por tres archivoltas con ornamentación de palmetas y
puntas de diamante.
Del interior se conservan muy bien las capillas primitivas y son de
destacar los capiteles ornados de hojas y aves con gran valor simbólico.
Su decoración románica es de origen compostelano.
Es un templo de los más valiosos de la ciudad por sus rasgos
originales y primitivos.